Con la finalidad de incentivar la difusión de la danza en todas sus manifestaciones, tanto populares como escénicas, en 1981 el maestro ruso Peter Gusev propuso celebrar cada 29 de Abril el Día Internacional de la Danza, en homenaje al coreógrafo francés Jean Georges Noverre (1727-1810), considerado como el gran reformador de la danza clásica. Al año siguiente la iniciativa fue aceptada y oficializada por la UNESCO, momento desde el cual circula por el mundo un mensaje integrador del Día de la Danza, que apunta a una misma dirección: que la danza sea tomada en cuenta.
Sobre la Danza Arabe.
Respecto a su origen sagrado
En algunos pueblos de la antigüedad se pensaba que la fertilidad humana estaba directamente relacionada con la tierra y a las mujeres, que eran las que creaban nuevas vidas, se les atribuía poderes mágicos. Por ejemplo, en la Anatolia Central y Mediterránea (Turquía) hace miles de años, las mujeres tenían danzas rituales en honor a estos poderes mágicos (danzas relacionadas con la fertilidad) y los hombres estaban excluidos de esos ritos. En los santuarios preparaban a las vírgenes para la maternidad, con el fin que fueran más fértiles. Se supone también, que esta danza servía para adorar la parte femenina de los dioses, la relacionada con la belleza, la intuición, la fecundidad y la concepción. En numerosas excavaciones fueron halladas momias con restos de tatuajes en el vientre y entre éstos, hay algunos que representan formas de peces que simbolizan la procreación o Lunas crecientes que eran el símbolo de la fertilidad. En la Antigua Grecia y en Roma se realizaban diferentes danzas basadas en la rotación de las caderas y el vientre. Algunas de ellas se realizaban en honor a las diosas. Muchas de estas divinidades provenían del Este, en particular de Siria y Turquía. En Chipre, lugar de nacimiento de Afrodita, la diosa griega del amor y la fertilidad, las mujeres realizaban danzas rituales eróticas acompañadas de cantos y percusión, mediante los cuales se ponían en trance. Esto les permitía entrar en contacto con la diosa y sentir que ella les pasaba su poder. Estos ritos y otros similares tuvieron lugar en la Mesopotamia, Fenicia, Egipto, Arabia y la India. En estas ceremonias participaban un gran número de mujeres. En ellas se bailaba, se cantaba e incluso en algunas, las mujeres se ofrecían a los hombres en honor a la diosa. El propósito de estas ceremonias era traer el poder de la diosa a la Tierra y favorecer la fertilidad. Desde sus orígenes y hasta la actualidad, este baile en sí mismo sigue siendo erótico y sensual porque se juega con la energía vital que procede de las caderas, de los órganos reproductores de la mujer, de su vientre. Por ello, el vientre de la mujer es sagrado y sus movimientos se consideran divinos. Se dice que en las caderas de la mujer "se mecen las estrellas" porque la mujer es un microcosmos que representa a todo el Universo. Antiguamente, las mujeres movían sus caderas para mantenerse flexibles, para concebir y parir mejor. En Marruecos sigue habiendo tribus bereberes donde las mujeres bailan durante todo el embarazo y cuando están a punto de dar a luz se mueven al son de la música para facilitar el parto. Después simplemente se agachan y paren de la forma más natural. Pero el origen sagrado se fue perdiendo y la evolución de la danza y el cambio de costumbres, llevó a su acercamiento a lo popular, al baile público y de entretenimiento. Con la invasión árabe, los sultanes podían conceder privilegios a aquellas que se destacaban en sensualidad y belleza. Entonces, el harén sería un paso inevitable para algunas mujeres que posteriormente conseguirían regalos y favores inimaginables. De rito sagrado y terapéutico esta danza dio paso al espectáculo. Con la llegada de los turcos, la danza se enriqueció en calidad técnica, trabajando más los tiempos y las combinaciones de movimientos, pero no perdió su magia, su esplendor y su misterio. Cuando el Cristianismo y el Islam parason a dominar Medio Oriente, sobrevino la destrucción de los rituales de culto a las diosas y la eliminación por siglos de las danzas femeninas relacionadas con la sexualidad y fertilidad. Hasta que, entre el S. XVIII y XIX reaparecieron, especialmente en los escritos de viajeros extranjeros que visitaban Egipto. Eran ya danzas de entretenimiento para hombres, eran parte de espectáculos destinados a la seducción visual. |