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Andiem para los chinos, Swadisthana o chakra sexual para el Yoga, Hara para los
japoneses, Mansión del poder para Pilates, Aparato reproductor sexual para la
ciencia… Bebé es el nombre que elige una futura mamá para este
centro energético por excelencia. Centralizador de toda nuestra energía
creativa. Es en este lugar tan mágico, el útero, donde comienza a
gestarse la nueva vida y con ella las inquietudes propias de todo aquello
que es nuevo y desconocido. La Danza del Vientre es una gimnasia con
características altamente positivas para una gestante, ya que trabaja con
énfasis los grupos musculares y articulaciones que intervienen en el parto
natural. Es importante que ni bien la mujer conozca la noticia de su embarazo,
consulte con su médico antes de realizar cualquier tipo de actividad
física. Para aquellas mujeres que ya estuvieran realizando Danzas Arabes,
seguramente será mucho más sencillo adaptar su cuerpo a los movimientos y a
los cambios que irán surgiendo en él a lo largo de los meses. Para las
nuevitas, es aconsejable comenzar con clases que sean exclusivamente para
embarazadas o para principiantes, que sean suaves y relajadas, donde puedan
moverse y sentirse ante todo gratificadas por el movimiento y la oportunidad
de hacer algo para ellas mismas. Clases más avanzadas no son recomendables, ya
que las dificultades normales del embarazo pueden causar sentimiento de
frustración al no poder desempeñarse como el resto de la clase.
Los movimientos como: rotaciones de cadera, balanceo de pelvis,
fortalecimiento abdominal, contracciones en general y la elongación lumbar son
ideales para mejorar la elasticidad, la postura, la circulación y la energía de
la embarazada. Son una preparación física y emocional maravillosa para el
parto. Uno de los movimientos de los que no hay que abusar es el camello, ya
que el ondular del abdomen constituye una estimulación muy intensa para el
útero y puede provocar contracciones y dolores. Los abdominales tampoco
deben ser elongados dado que lo hacen naturalmente con el crecimiento de la
panza. Además con el crecimiento del bebé comienza el desequilibrio postural,
la línea de gravedad se adelanta y se sale de la base de sustentación, para ello
el cuerpo desarrolla una hiperlordosis (intenso curvamiento de la cintura
hacia delante) que provoca dolores en la zona baja de la espalda. Por eso,
alimentar el placer de la danza, con una buena educación postural basada en la
fuerza abdominal y glúteos mayores que roten hacia delante la pelvis, logra
minimizar los efectos de dicha hiperlordosis.
La embarazada puede seguir su actividad física, siempre que tenga el
consentimiento médico, durante todo el embarazo. Siempre surgen dudas sobre
cuales movimientos ejecutar o cuales no. Los límites dependerán siempre de
cada mujer y sus sensaciones personales. Pero en líneas generales, deben
respetar ciertas reglas básicas: no agitarse, es decir no generar deuda de
oxígeno al bebé; hidratarse abundantemente durante y después de cada clase; no
sentir sequedad en la boca y en la lengua; no realizar movimientos de alto
impacto (Dabke, Saidi, etc.); otro límite claro del movimiento, serán las
molestias o los dolores, momento en el cual se deberá suspender la actividad. Si
tenemos en cuenta estas precauciones, cada clase se convertirá en un espacio
exquisito de conexión con el propio cuerpo y con el bebé. Imaginarlo en el
vientre danzando junto a la mamá, haciéndose los dos uno sólo con la música,
desarrollará una profunda conexión, les brindará paz a ambos y una sensación de
bienestar general, que los acercará aún más y hará que, al llegar el parto,
la mujer sea dueña de ese momento y encuentre absoluta armonía con su hijo.
Nota: continúo bailando y ejercitándome. Para todas aquellas mamás que
quieran compartir sus experiencias conmigo les dejo mi mail:
rominamustone@yahoo.com.ar |