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Seducir, subyugar, atraer, agradar, encantar, enamorar. Condiciones innatas en el ser humano. Nacemos con la capacidad de... y cada persona lo logra a su manera. Los más dotados por medio del arte, la inteligencia y la belleza. Los otros, a su forma, con sus habilidades y condiciones. Pero esa es la meta, desde el momento en que nacemos, atraemos a nuestras madres con el llanto y a medida que vamos creciendo, desarrollamos la capacidad de agradar para lograr que nos miren, nos consideren, nos elogien, nos admiren! Es la forma de proyectarse en la vida con éxito. Destacarse en algo, merecer elogios, evitar chaturas, alcanzar metas. Aquellos tocados por la mano de Dios se manifiestan a través de sus dones y es así como el músico subyuga con sus melodías, el escritor agrada con sus palabras, el cantor encanta con sus canciones, el pintor atrae con sus colores, el actor seduce con sus actos y el bailarín enamora con sus movimientos. ¡Aquí es donde me quedo! En esta última frase. Enfoqué mi profesión hace más de quince años. ¿Por qué? Siempre me gusto enamorar, seducir... Y es justamente la bailarina árabe o bellydancer, la que logra reunir con su arte todo lo anteriormente descrito. Es ella, la que seduce con sus caderas, atrae con su mirada, agrada con sus gestos, subyuga con sus cabellos, encanta con su cuerpo y enamora con su danza!! Es la forma de expresión más sensual que una bailarina puede manifestar. Es por eso que la elegí. Si tomamos, la Danza Clásica - madre de todas las danzas - como ejemplo, vamos a percibir hermosos movimientos, pero metódicos, calculados, exactos. En el Tango, observamos un tremendo dramatismo. En el Flamenco, pasión, ira, fuerza. En la Danza Celta, un dominio incomparable del tap. Y podría seguir con mi enfoque personal sobre las distintas disciplinas, pero no lograría con palabras una descripción real del bellydance. Real, otra palabra clave.
¿Cuándo se llega realmente a ser una bailarina profesional? Mientras uno está en actividad, puede tener estados mejores o peores, pero durante una trayectoria, el mañana es importante para adquirir nuevos conocimientos, crear, investigar. Sobre todo si uno nace en una cultura tan distinta a la que representa, como en mi caso. Es importante, que la persona que toma la Danza Arabe como profesión, entienda que todas las culturas deben ser respetadas, que no se trata de tener un cuerpo esbelto, una cara bonita, vestir un traje suntuoso y realizar dos pasos básicos. Esto es una parodia, una imitación vulgar de lo que significa la Danza Oriental en su máxima expresión. Para formarse como profesional, en primer lugar hay que considerar las condiciones naturales. Hay cosas que por más que se estudien, jamás se logran aprender. Me refiero a que la habilidad de mover el cuerpo con gracia y armonía, la belleza, la inteligencia deben venir "de fábrica". El resto se adquiere con estudio. La formación de la bailarina debe incluir "aprendizaje", "training", "performance" y "perfeccionamiento". Estas fases deben siempre conjugarse, no alterarse.
El aprendizaje y training deben estar a cargo de un verdadero maestro o maestra, un docente con conocimientos sólidos, no solamente de la danza en sí, sino también de la cultura en general (música, idioma, religión, costumbres). Las técnicas mal asimiladas, son difíciles de corregir!! La performance debe ser variada, es conveniente que una bailarina forme parte de un ballet y además desarrolle espectáculos como solista. Aunque no tenga suficiente experiencia, el escenario va formando a la profesional, le permite vivir experiencias favorables y otras que no lo son tanto. Pero eso es lo bueno, uno se percata de los errores y los enmienda. Crea un estilo propio, va adquiriendo seguridad y se vincula con el público de forma natural. Por último, el perfeccionamiento es el sustento del éxito. Se debe adquirir por medio de todo lo que aporte un incremento a lo ya aprendido. Seminarios, videos, clases especiales, encuentros, competencias, libros, viajes, talleres y más!!!! El aprendizaje debe convertirse en la historia sin fin, debemos sumergirnos en esa fuente inagotable de conocimientos que, con el correr del tiempo, pasarán a formar nuestra trayectoria, que si viene plasmada de logros, reconocimientos, momentos memorables y aplausos, es lo más valioso que un artista pueda atesorar. En mis comienzos como bailarina, me esforzaba por seguir la música, con los pasos básicos al uno, dos, tres, cuatro, sin entender si interpretaba un Baladi, un Saidi o algún otro ritmo. Con el tiempo, los fui reconociendo, pero simplemente era una cuestión de oído. Como profesional comprendí, que el tocar de oído es para los mediocres y decidí cursar "Ritmología", lo que enriqueció mis conocimientos de una manera increíble. Hoy, no sólo reconozco los ritmos apenas los escucho, sino que he aprendido a escribirlos musicalmente por medio de figuras y puedo interpretar instrumentos de percusión, como el Daff, el Mass'har, los Zaggat, por nombrar algunos. Todo esto, sumado a las clases teóricas sobre ubicación geográfica, connotaciones religiosas y sociales, estudio de los instrumentos musicales, apoyan mi teoría de que esta cultura tan rica, debe ser investigada si se la quiere representar como corresponde. Recordando mi propia experiencia, me retrotraigo a mis comienzos de la mano de mi primera profesora, la cual me dejó una fuerte influencia en el uso de mis caderas, pero un movimiento de brazos bruscos, lo que me llevó una eternidad corregir. No conforme con los logros alcanzados y notando que las bailarinas en Argentina no se ocupaban demasiado sobre este aspecto de la danza, comencé a trabajar en los distintos movimientos de manos y brazos. Basándome en el diseño de figuras geométricas y usando mi creatividad, fui ideando nuevos movimientos que luego aplicaba a la danza. El resultado de esta ardua investigación, mi experiencia como bailarina y docente y el empeño en mejorar en un aspecto de mi carrera que conocía como fallido, me llevaron a crear un método de enseñanza al que denominé "Las Manos Exóticas para la Danza Arabe".
Por último, me gustaría dejar una reflexión a todas mis alumnas y discípulos: "No tomes esta disciplina como un pasatiempo o una clase de gimnasia más! La Danza Arabe te permite explorar y descubrir zonas de tu cuerpo que jamás pensaste que podrías mover al bailar! Te permite despojar gradualmente todas tus inhibiciones y aceptar tu cuerpo tal como es! Conecta tu interior con tu exterior y logra que todo tu ser se manifieste a través de hermosos movimientos, los cuales se idearon a imagen y semejanza de la naturaleza, el amor, la creación, en pocas palabras, de LA VIDA MISMA".
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Salomé Mayo. |
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