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Cuando me enteré que Amir había sido convocado al festival que organiza
Raqia Hassan en El Cairo, "Ahlan Wa Sahlan", me llenó de orgullo y alegría. Cuando dijo que organizaba un viaje me dije: "Yo tengo que estar ahí, no me lo puedo perder".
Me puse a estudiar idioma Arabe (aunque después hablé en Inglés) y a viajar por Internet averiguando todo lo que se podía hacer y conocer.
Pasaron los meses y por fin llegó el gran día, estábamos todos en Ezeiza ansiosos por partir. Después de unas 20 horas llegamos a
El Cairo en pleno verano (así que estaba requete fresquito). La primera noche la pasamos en el maravilloso
Mena House Oberoi, junto a las pirámides, si bien luego no pernoctamos más en él, lo seguimos visitando durante las clases, ya que allí es donde se realizaba el festival. |
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A las 3 de la mañana partimos hacia Aswan, desde donde emprenderíamos el
crucero por el Nilo. Mis ojos no podían con todos los detalles que había para ver.
Los tres días del crucero fueron tres días llenos de historia y placer. Luxor,
Karnak, Aswan; templos, costumbres, jeroglíficos. Ver escrita la historia de
Isis (diosa de la ida) y de su hijo Horus (Urus, como le dicen ellos); las costumbres del
Antiguo Egipto, sus fiestas, el viaje del faraón por el Nilo, todo era de ensueño. |
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| En el crucero nos sentíamos princesas y príncipes, la atención era excelente. Una noche, empecé a escuchar música (yo estaba dentro de la ducha) y pensé: "Las de al lado enloquecieron y están con la música a todo volumen". Llamaba a
Maiada y nada... Ya no podía más de la curiosidad y salí, la puerta estaba abierta, envuelta en la toalla fui a ver qué pasaba y veo a Maiada bailando en el hall, los mozos habían armado una
orquesta y tocaban sin parar. Así fueron todas las noches, aplaudiendo y bailando. |
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De regreso a El Cairo, empezó otra dinámica; conocer la ciudad, tomar las clases, ver su historia, todo era poco.
Cómo serían las clases, la gente! El hotel, lleno de puestos de caderines, trajes, música; gente de todo el mundo caminando por los pasillos. Clases para todos los gustos, baladi popular, escuela de Mahmoud Reda, folklóricas, persa, fusiones y todos los maestros;
Mahmoud Reda, Raqia Hassan, Dina, Mona Said, Nagwa Fuad, algunos otros no tan conocidos y por supuesto,
nuestro maestro Amir.
Caminar por los pasillos, tomar las clases, conocer gente de todo el mundo, todo fue aprendizaje. Puedo decir con orgullo, que las argentinas tenemos muy buen nivel en danza, que quizás lo que falta es ese sentimiento propio que tienen las egipcias, ese sentimiento que les brota por los poros. Pero somos argentinas, así como otras son rusas, italianas, japonesas o de donde fueran y cada una trata de bailar sin perder la esencia del baile pero éste se adapta a la forma de ser de cada una.Además de todo lo que pasaba en el Mena, estaba la historia y la vida cotidiana. Ir en
camello hasta las pirámides, ver cómo de a poco nos acercábamos, fotos y más fotos, imperdible;
Keops, Kefren, Micerinos. Ingresar, ir por un estrecho pasillo hasta llegar a la bóveda funeraria, miles de años pasaron desde que las construyeron y ahí están, majestuosas. |
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| Pasear por la Citadela, que se encuentra en el punto más alto de la ciudad; las
mezquitas de Muhammad Ali y de El Nasr Muhammad. Visitar el
barrio copto (barrio cristiano) en donde la arquitectura cambia completamente. Callejuelas cual laberintos en donde se puede apreciar la vida cotidiana. |
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Imperdible el Museo Egipcio, con todos sus siglos de historia;
egipcios y romanos conviviendo. Las momias y la maravillosa colección de
Tutankamón, joyas y adornos en oro, lapizlázuli y otras piedras preciosas.
Dejando de lado la historia, no podía faltar la visita al suk Khan el Khalili, calles y callecitas en donde adentrarse y regatear (es un lugar de perdición ) shishas, pañuelos, adornos, música, ropa. Al bajar el Sol, los bocinazos siguen pero es otro ritmo el que se vive; los hombres salen a fumar la shisha en la puerta de los bares, todos los días un zaffa con gente bailando y cantando en procesión por las calles de El Cairo. |
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| Además de ir a ver todos los shows en el Mena y el de Lucy, tuvimos la enorme alegría que
Asmahan (bailarina argentina residente en El Cairo) nos invitara al barco y nos brindara una espectacular cena y maravilloso show. A pesar de saber que es otra cultura, con otras constumbres no pudo dejar de llamarme la atención que a los
shows nocturnos van los matrimonios e incluso las familias. En uno de los shows, el primer número eran unas chicas que bailaban en bikini al estilo totalmente occidental y ahí estaban las
familias cairotas. Ellos vestidos al uso occidental y ellas las había al estilo
occidental, otras con velo y vestido, hasta mujeres todas tapadas con velo,
túnica, guantes, gurka, sin que se le pudiera ver siquiera los ojos o las manos.
Había algunas que estaban todas tapadas, salvo los ojos, que era lo único que se
les podía ver. Hay que entender que aquellas que usan gurka, sí pueden ver, el asunto es que no se muestren, salvo para el marido. |
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| En un hueco de la agenda, algunos pudimos hacernos una escapada a la
Ciudad de Alejandría, con su maravillosa vista al Mediterráneo; el fuerte
Qaitbey, estratégico para vigilarla. Allí se pueden observar ruinas romanas como el teatro, la
columna de Pompeyo y las catacumbas. También, disfrutamos de las
playas del Mediterráneo y de los jardines de Mondasa, éstos eran los jardines del
último Rey Egipcio, el Rey Faruk y conocimos su palacio. |
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| Estar en la playa era extraño, aunque Sameh (nuestro chofer, guía y ya a esta altura, amigo) nos dijera que estaba todo ok, éramos sapo de otro pozo. Todas las mujeres estaban vestidas, algunas más y otras menos, algunas adolescentes con ciclistas y musculosa, pero por lo general, usan una malla con piernas (tipo calzas) o directamente una túnica. |
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Los días pasaron muy rápido y lamentablemente llegó la hora de volver.
Quedaron muchas cosas por hacer, por ver y por descubrir, pero ésta, seguramente será la excusa para volver.
Ma as salama. |
| ¡Muchas gracias Hannan, por compartir una experiencia tan
rica, como fue tu primer viaje a Egipto, con todos nosotros! |
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